Caso de implementación
Un almacén de 161 mil ubicaciones, operado desde la terminal
Sustitución de un WMS comercial por un sistema propio, integrado con SAP Business One y operado con terminales de radiofrecuencia. Distribuidora de herramienta industrial, zona metropolitana de Monterrey.
El punto de partida
El almacén operaba sobre un WMS comercial. Cubría la superficie del proceso —órdenes de entrada, órdenes de salida, asignación de operadores— pero el surtido y el empaque existían dentro de esa herramienta como dos columnas numéricas: cuánto se había surtido y cuánto se había empacado, sobre la misma pantalla de la orden.
Debajo de esos dos números no había nada. Ni el detalle de qué caja llevaba qué partida, ni medidas, ni peso, ni etiqueta, ni evidencia de lo que salió. Cuando un cliente reclamaba un faltante, la discusión se resolvía por memoria del personal. Y la integración con el ERP dependía del proveedor del sistema.
El planteamiento no fue «cambiar de WMS», sino quedarse con el control del proceso: que la operación, el detalle y la sincronización con SAP vivieran en un sistema propio, modificable sin depender de un tercero.
El tamaño real de la operación
Estas son las cifras del catálogo en producción, no de una maqueta.
El control de acceso se resolvió con 11 perfiles sobre 60 opciones de menú, separando además lo que se ve en escritorio de lo que se ve en la terminal: un surtidor no encuentra en su pantalla nada que no le toque hacer.
El flujo, etapa por etapa
Cada etapa cierra la anterior. Nada avanza por captura manual: avanza porque alguien escaneó algo en el lugar correcto.
Recibo
La recepción se captura contra la orden de compra o la reserva que ya existe en el ERP. No se teclea el pedido dos veces: se confirma lo que llegó contra lo que se esperaba.
SAP · genera la entrada de mercancía OPDNTraslado a zona
La mercancía sale del área de recepción hacia la zona que le corresponde. El movimiento queda registrado como traspaso, no como un ajuste sin origen.
SAP · traspaso entre almacenes OWTRAcomodo a slot Terminal RF
El operador escanea la ubicación física del rack donde deja el producto. A partir de ese momento el sistema sabe en qué nivel y en qué división está cada pieza, y puede trazar la ruta de surtido.
Surtido Terminal RF
El pedido se libera por zona y se asigna a un surtidor. La terminal lo guía partida por partida, aplica FIFO, controla lote y número de serie donde aplica, y exige fotografía como evidencia. La liberación valida existencia contra el ERP, no contra el propio almacén: si SAP no tiene la pieza, el pedido no se libera.
Empaque Terminal RF
Aquí está la diferencia con el sistema anterior. El empacador arma cajas reales, con medida y peso, decide qué partida va en cada una, cierra la caja e imprime su etiqueta en la impresora Zebra correspondiente. Queda registro fotográfico de lo empacado.
SAP · genera la entrega ODLN al cerrarEmbarque
La etapa que el sistema anterior no tenía: el pedido saltaba de «listo» directo a las entregas del chofer, sin que nadie confirmara la salida física. Se construyó el módulo que faltaba —andén, tarima, viaje y confirmación del supervisor— para cerrar ese hueco.
Pedido entregado y sincronizado
El inventario del almacén y el del ERP quedan cuadrados sin intervención manual, y el pedido conserva su historia completa: quién lo surtió, en qué caja salió y con qué evidencia.
Cómo conversa con SAP Business One
La integración es la parte donde estos proyectos suelen romperse. Se resolvió con dos decisiones.
Dos caminos hacia el ERP, uno solo activo
El sistema habla con SAP por DI API o por Service Layer, y el camino se elige con un parámetro de configuración, sin recompilar. Si el servidor cambia de versión o de esquema de licencias, la operación no se detiene mientras se ajusta.
- Sesión renovada automáticamente cuando el ERP responde 401.
- Una sola capa de sincronización común a ambos caminos.
Una cola, no una llamada directa
Ninguna etapa escribe en el ERP en caliente. Cada movimiento entra a una cola con estatus propio —pendiente, éxito, error— y se reintenta de forma automática hasta tres veces.
- Colas separadas por tipo: recibos, traspasos, entregas y ajustes.
- Si el ERP está caído, el almacén sigue trabajando y la cola se drena después.
- Lo que falla queda visible y con su error, no perdido.
Lo que pasa cuando algo sale mal
Un almacén real no falla poco: falla todos los días. Llega una pieza dañada, la cantidad no coincide, el surtidor se equivoca de partida. El sistema anterior obligaba a resolverlo por fuera, hablando.
Aquí la excepción es parte del flujo. El empacador devuelve la partida y el pedido se marca con una alerta visible; la mercancía regresa al carrito del surtidor; el surtidor puede cancelar la partida y liberar de nuevo el stock a su ubicación; y el supervisor puede desasignar el pedido y dárselo a otra persona. El pedido vuelve al flujo normal sin que nadie tenga que inventar un rodeo.
Antes y ahora
| WMS comercial anterior | Sistema propio | |
|---|---|---|
| Surtido y empaque | Dos contadores en la pantalla de la orden | Dos módulos completos en terminal, con carrito, FIFO, lote y serie |
| Detalle de salida | Sin detalle de cajas ni etiquetas | Caja por caja, con medida, peso y etiqueta Zebra |
| Evidencia | Ninguna | Fotografía obligatoria en surtido, empaque y entrega |
| Confirmación de salida | Inexistente: del «listo» directo al chofer | Módulo de embarque con andén, tarima, viaje y supervisor |
| Integración con el ERP | Dependiente del proveedor | Cola propia con reintentos, DI API o Service Layer |
| Cambios al proceso | Sujetos al roadmap del fabricante | Se programan cuando la operación los necesita |
El sistema está construido y validado de punta a punta contra la base de producción. La sustitución del sistema anterior se ejecuta por etapas, no de un día para otro: el riesgo de apagar un almacén completo en un fin de semana no lo justifica ningún calendario.
¿Su almacén tiene el mismo hueco?
Si el inventario del ERP y el del piso no coinciden, o si el sistema actual no permite tocar el proceso, una llamada de treinta minutos suele bastar para saber qué se puede hacer.
